¿LA RESISTENCIA A QUÉ ?

Colaboradora diario Ahora

Escrito por: Denesy Palacios Jiménez 

Los peruanos tenemos que aprender a vivir como hermanos, tenemos que darnos cuenta que conformamos una gran nación pluricultural y multilingüe, que el centralismo imperante solo ha servido para agrandar las brechas entre la capital y el interior del país, y entre el ámbito rural y el urbano. Por eso cuando leemos en Hildebrandt en sus Trece sobre la corrupción creciente en los gobiernos Regionales, y sabiendo la situación en que se encuentran ex gobernantes y hasta excandidatos y candidatas al gobierno central, no nos queda más que hacer eco aquello que nos dicen que:

Hoy, lamentablemente, la política se ha convertido en una importante puerta de entrada a la corrupción”, dice el antropólogo Eduardo Ballón, investigador principal de DESCO. El politólogo Alonso Cárdenas, catedrático de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, también considera que los funcionarios regionales han replicado todas las mañas de la burocracia limeña. “Todos los vicios y debilidades del Estado crecen exponencialmente en las regiones, porque el Perú es uno de los países más centralistas de América Latina. En las regiones existe mucho gobierno, pero poco Estado, pues no se ha logrado consolidar un mínimo de funcionamiento estatal. Hay recursos, pero poca capacidad de gestión y mecanismos de control muy frágiles, lo que supone un caldo de cultivo para una corrupción generalizada”, dice Cárdenas.

Por otra parte, contamos con el último estudio de la Contraloría, sólo en el 2020 la corrupción le costó al país más de 22 mil millones de soles, el equivalente al 12,6 % de todo el presupuesto ejecutado en el año de la pandemia. El gobierno despilfarró S/ 11,580 millones con sus cutras. Le siguen los gobiernos regionales que, según la Contraloría, dilapidaron S/ 5,762 millones.

Hasta el 30 de junio de 2021 la Procuraduría Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios detectó 1,446 casos a nivel nacional relacionados con la adquisición de bienes y servicios por el Covid-19. La lista de regiones con más actos de corrupción durante la pandemia la encabezan Ayacucho, Lima, Áncash y Junín.

María Isabel Remy, investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos, asegura que el proceso de regionalización nació torcido y en el camino sólo empeoró. Es decir, “Son gobiernos pequeños con competencias cuestionables que buscan ejecutar presupuestos sin dar cuenta a la ciudadanía. La Contraloría actúa cuando el delito se consumó, los consejos regionales que deben fiscalizar son débiles y las Procuradurías en provincias son precarias. Hay un aparato corrupto que se creó en los noventa de Fujimori y no se ha reformado. Tenemos un problema nacional y las regiones son el reflejo”, explica. Purgar una condena por corrupción, no resta posibilidades electorales. Que lo diga Álex Kouri, el exgobernador regional del Callao que salió libre a fines de junio después de cinco años tras los barrotes por el caso “Convial”, el asalto de los peajes de la Vía Expresa. Hace unas semanas Kouri anunció que volverá a postular a la región, esta vez con una nueva organización: “Somos Callao”.

¿A esto le llamamos RESISTENCIA, para impedir que un gobierno precario pueda consolidarse, porque el gran poder lo tienen quienes han manejado la situación Política y económica del país, solo para su enriquecimiento?

Por todo esto el único camino que nos queda es una nueva  Constitución, o reformar todos estos artículos entreguistas que solo favorecen el crecimiento de la corrupción en el país, porque esa es la única Resistencia que estamos viendo, y por la cual se rasgan las vestiduras, el congreso. Los peruanos queremos una Constitución que vele por los peruanos, hecha por peruanos para cuidar nuestros recursos que prodigiosamente tenemos