La pereza interfiere de forma significativa en la vida del individuo

La pereza en un principio si es  leve, se asocia a un rasgo de personalidad. Sin embargo, cuando la pereza es demasiado intensa, se asocia con un fuerte malestar emocional. La pereza interfiere de forma significativa en la vida del individuo, puede dar lugar a problemas clínicos como los trastornos del estado de ánimo o de ansiedad.

Consecuencias de ser perezoso

La pereza tiene un importante impacto en la vida de quien tiene este comportamiento de manera habitual, y estas son sus principales consecuencias:

-Postergación: “dejar para mañana lo que puede hacerse hoy”, con los problemas que pueden derivarse de dicho comportamiento.

-Bajo rendimiento laboral o académico, estando relacionada incluso con el ausentismo laboral.

-Insatisfacción vital; las personas más satisfechas con su vida, no son necesariamente aquellas a las que les va todo bien, sino aquellas que se esfuerzan por conseguir retos.

-Problemas sociales o de pareja, debido al aislamiento que en algunos casos produce la pereza.

Problemas de convivencia por no llevar a cabo las tareas del hogar a tiempo.

Nos quedamos estancados en la zona de confort, lo que también conlleva consecuencias negativas para nuestra vida.

Causas de la pereza: perfil de la persona perezosa

La pereza es un estilo de vida que no sale de la nada. Es decir, la persona perezosa presenta unas características concretas que le llevan a tener esta conducta.

Modelos de aprendizaje

Generalmente los modelos que han tenido (padres, otros adultos, entre otros) han sido personas que no solían plantearse retos ni hacer muchas actividades. Esta pauta de conducta, a fuerza de repetirla, se convierte en un hábito que define la vida de la persona perezosa.

-Miedo: a veces la pereza esconde una evitación cognitiva: con la escusa de que “no me apetece”, en realidad evito enfrentarme a aquello que me da miedo.

-Problemas emocionales: un bajo estado de ánimo, la depresión, la dependencia, o algunas fobias, son solo unos ejemplos de cómo algunos problemas emocionales pueden dar lugar a la pereza en personas que previamente no la habían manifestado.

-Ausencia de objetivos: cuando no sabemos qué hacer, habitualmente no hacemos nada, cayendo en estados de pereza de diversa intensidad. La pereza interfiere de forma significativa en la vida del individuo

-Alteraciones médicas que cursan con cansancio, falta de energía o bajo estado de ánimo (por ejemplo alteraciones en la glándula tiroides, diabetes, apnea del sueño, anemia, trastornos coronarios o enfermedades que cursan con dolor como la fibromialgia o la artritis reumatoide)..

-Razones evolutivas: dejamos este punto para el final para que no te sirva de excusa, pero lo cierto es que la pereza tiene sus razones evolutivas; resultaba ampliamente ventajosa para recuperar energía para nuestros ancestros después de intensas jornadas de caza.

Además, durante el descanso, los tejidos crecen y se reparan y el cuerpo segrega la llamada hormona del crecimiento, aparece una mayor creatividad (surgen ideas nuevas o se encuentren soluciones a problemas), o incluso algunos estudios la asocian a una mayor inteligencia.

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