La inteligencia robótica en el Perú

 

Alberto Bajak

Parece recogido de la ficción, pero es el futuro inminente. El “Gran hermano” es la Inteligencia Artificial, con Big Data y el complejo sistema de Smart-Dust o redes inteligentes con sensores que pueden controlarlo absolutamente todo. Por eso, la guerra entre USA y China no es comercial, es geo-tecnológica y estratégica, para lograr la supremacía y dominación de los países que dependerán holísticamente de esta supra-tecnología controladora y global, en un futuro cercano.

Al ritmo del avance mundial en la informática y paralelamente a la progresiva degradación de los valores humanos que se traducen en estructuras legales amañadas para favorecer oscuros intereses, podemos atisbar que en el futuro, los puestos laborales en derecho y ciencias serán reemplazados por robots, que garantizarán más eficiencia y productividad en los servicios. La Universidad de Oxford informa que el 47 % de los empleos podrían ser sustituidos por robots en 20 años en EE.UU., Japón, liderando la tecnología, en los próximos Juegos Olímpicos, recibirá turistas con “robots-anfitriones”. Y en Estonia, Los “jueces-robot” “fiscales-robot” y “abogados de oficio-robots” se encuentran listos y se analiza prontamente su instalación, desplazando a abogados humanos en el Sistema Nacional de Justicia. Por ello, las partes dotarán de información de los casos penales en un umbral cibernético, donde la Inteligencia Artificial tomará decisiones “Smart” con calidad de sentencia. La gran ventaja es que estos “ciber-doctores” no harán huelgas en el Poder Judicial.

Estos “juristas-robots” realizarán funciones legales como búsqueda de jurisprudencia, formulación de recomendaciones con variables, hipótesis, y soluciones de problemas y con info-data en legislación internacional, y derecho comparado, incluyendo 30 idiomas.

Por ello, si insertamos a la realidad peruana a estos abogados 5G, en las estratégicas áreas de los ministerios dentro del Estado, así como en las alcaldías provinciales y distritales y los empoderamos jerárquicamente para que se encarguen de realizar todas las licitaciones, contrataciones, adquisiciones y compras, con un solo responsable, (Contraloría, tal vez) quebramos la corrupción en el país.

¿Iluso? Al contrario. Tremendamente realista. Menos funcionarios, menos trabas. Menor corrupción habrá.

Por eso, me atrevo a soñar profusamente en “ciber-congresistas”, millones de veces más inteligentes que Mamanis, Bartras y Becerriles, sin impunidad parlamentaria, ahorrando al fisco millones. Y deleitándonos con debates intelectuales de máquinas con oratoria y retórica extraordinaria, similar a parlamentos con Hayas, Bedoyas y Valle Riestras.

Parece cuento, sueño, ilusión, ficción, utopía, pero como decía Benedetti: “Lento, pero viene…”