Falsos maestros

Hace poco informamos acerca de una denuncia de la Contraloría que había descubierto que un grupo de docentes había ingresado a trabajar a la Ugel de Marañón, con títulos falsos. Un acto vergonzoso y hasta delincuencial. Es importante entender, antes que nada, la importancia de buena educación.

La educación es la base de la comunidad, porque es el proceso de aprendizaje y adquisición de conocimientos. Ayuda a las personas a desarrollar pensamiento crítico y les permite convertirse en miembros productivos que contribuyan en la sociedad. 

La educación ayuda a las personas a tomar mejores decisiones, resolver problemas y pensar de forma creativa. También les ayuda a comprender y respetar la diversidad de culturas y perspectivas.

Por último, la educación brinda a las personas las herramientas necesarias para construir un futuro mejor para ellos mismos, sus familias y su comunidad. 

Esperamos que puedan entender nuestra indignación y preocupación por la existencia de estos casos que deja entrever que aún falta mejorar los filtros y la vigilancia en el sector educativo. 

No solo se estafa al Estado, porque se contrata a personajes que han falseado documentación para ocupar un puesto de manera ilegal, sino que, lo peor de todo, es que terminan estafando a cientos niños en las aulas, donde reciben una pésima y deficiente educación.

En resumen, esos niños afectados y estafados no podrán desarrollar las habilidades mencionadas arriba tan necesarias para desenvolverse como ciudadanos críticos y productivos, sino que terminan siendo “ovejas” fáciles de manipular.

Estos sinvergüenzas engañan a nuestro país, cobrando ilegalmente al desempeñar una carrera que no merecen y por enseñar sin la calidad ni los lineamientos pedagógicos que exigen estos tiempos modernos. 

Asimismo, engañan a los padres de familia y a las comunidades. La pregunta es ¿Qué terminan aprendiendo esos niños? Pues probablemente, solo terminan aprendiendo la pendejada y la viveza con la que se destacan estos falsos maestros.

La Contraloría, junto con la fiscalía, debe iniciar un proceso para que estos sinvergüenzas, no llamados profesores, devuelvan el dinero obtenido ilegalmente y, por supuesto, sean procesados penalmente ante la justicia.