Expertos publican 10 pruebas de que la COVID-19 se contagia por el aire

El último jueves 15 de abril, un grupo internacional de científicos publicó diez evidencias “sólidas y consistentes” de que el SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que ocasiona la COVID-19, se trasmite por el aire, un hallazgo que insta a las autoridades de salud pública a actuar “sin más demora”.

Las pruebas recogidas por la revista The Lancet generan suspicacia cuando más de 3 millones de personas han muerto por la COVID-19 en todo el mundo, según los últimos datos de la Universidad Johns Hopkins (JHU), con EE. UU. liderando el número de fallecidos, seguido de Brasil, México, la India y el Reino Unido.

El equipo de expertos ha sugerido que, aunque otras vías de contagio también “pueden contribuir”, la transmisión aérea es la dominante.

Para apoyar esta teoría exponen lo siguiente:

1. Los eventos de súper propagación explican la transmisión sustancial del SARS-CoV-2 y “pueden ser los principales impulsores de la pandemia”. Además, “la alta incidencia de tales eventos sugiere fuertemente el predominio de la transmisión por aerosoles”.

2. La transmisión a largo plazo entre personas en habitaciones adyacentes, pero nunca en presencia de otras personas, se ha documentado en hoteles en cuarentena.

3. Es probable que la transmisión asintomática o presintomática del coronavirus de personas que “no tosen ni estornudan” represente al menos un tercio, y quizás hasta el 59%, de toda la transmisión a nivel mundial, lo que “apoya un modo de transmisión predominantemente aerotransportado”.

4. La transmisión “es mayor en interiores que en exteriores y se reduce sustancialmente con la ventilación interior”.

5. Hay documentación de infecciones en organizaciones de la salud donde se han aplicado estrictas precauciones contra la exposición a las gotas, pero no a los aerosoles.

6. También “se ha detectado SARS-CoV-2 viable en el aire”. Incluso, en experimentos de laboratorio el virus permaneció infeccioso en el aire hasta 3 horas.

7. Otra evidencia es la detección del virus en filtros de aire y conductos de edificios en hospitales, adonde solo pudo llegar “mediante aerosoles”.

8. Según los expertos, “estudios en los que participaron animales enjaulados infectados que se conectaron a animales no infectados enjaulados por separado a través de un conducto de aire”, y que han demostrado que la transmisión del coronavirus “solo puede explicarse adecuadamente mediante aerosoles”.

9. “Hasta donde sabemos, ningún estudio ha proporcionado pruebas sólidas o consistentes para refutar la hipótesis de la transmisión aérea del SARS-CoV-2”.

10. Finalmente, “hay evidencia limitada” para apoyar otras vías de transmisión dominantes.

Llamado a la OMS

El físico español José Luis Jiménez, uno de los firmantes del estudio, considera que lo anterior publicado en The Lancet significa una “bofetada a la OMS (Organización Mundial de la Salud)”. El científico, citado por ABC, señaló que el máximo organismo de salud tiene una “estrechez de miras y resistencia a aceptar la evidencia abrumadora de transmisión aérea, así como a decir claramente que la transmisión por superficies es poco frecuente”.

Este panorama “está causando mayores contagios y dificultando el control de la pandemia”, de modo que “es urgente que la OMS rectifique, dada la lentitud de la vacunación en muchos países, la aparición de nuevas variantes más contagiosas o letales, y la posibilidad de que las vacunas funcionen menos bien”.

El organismo no se ha atrevido a admitir la vía aérea como un puente importante de contagio. Sin embargo, con la vista puesta en las vacunas y en la esperanza de que acaben con la pandemia, “sigue siendo muy importante” aclarar esta vía de contagio”

“Incluso cuando tengamos mucha gente vacunada, habrá brotes y tendrán que ver con los aerosoles”, comentó a El Confidencial Teknautas Salvador Peiró, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (Fisabio) de la Comunidad Valenciana.

Mientras tanto, la pandemia no da tregua: ya ha provocado al menos 3 011 975 muertos en el planeta desde que la oficina de la OMS en China dio cuenta de la aparición de la enfermedad.

Asimismo, más de 140 614 340 personas contrajeron la COVID-19. La gran mayoría de los enfermos se recupera, pero una parte aún mal evaluada conserva los síntomas durante semanas o, incluso, meses.

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