El uso indiscriminado de agroquímicos

El uso indiscriminado de agroquímicos es una realidad que ya no puede ignorarse. Día tras día, nuestros agricultores se ven impulsados a recurrir a estas sustancias para aumentar la producción de sus cultivos, ya sea por ignorancia, desidia o desconocimiento, lo cierto es que sus efectos son nefastos para la salud de las personas y del medio ambiente.

Ahora más que nunca, las personas se están enfermando de cáncer al estómago, del hígado, de la vista, de la sangre, entre otras, porque en la mayoría de los casos estamos consumiendo productos con altos niveles de agroquímicos que son literalmente un veneno. 

Como es entendible, los agricultores buscan mayor rentabilidad de sus cosechas, y debido a que sus tierras están pobres de nutrientes, estos acuden a la cantidad de sustancias químicas que existen con la finalidad de hacer producir más sus tierras. Tan es así, que el campesino de esta región llega a cosechar dos a tres veces al año. Ahora, muchos de ellos saben lo que están haciendo, al punto de que ellos no consumen esos productos, sino que tienen un espacio “privado” y familiar donde se ocupan de sembrar sus productos que es destinado solo para su consumo.

Estos agroquímicos son fabricados en China y Europa por inmensos conglomerados, los cuales tienen prohibido comercializar estos productos en Asia y Europa, sin embargo, los exportan a países tercermundistas como el Perú, donde las débiles leyes y las corruptas instituciones, no hacen nada para velar por el bienestar de los ciudadanos.

Indignantemente, el negocio de los productos agroquímicos se han convertido en una brillante oportunidad para hacerse millonarios a costo de la salud de millones de ciudadanos tanto en Perú como en otros países.

Peor aún, con el calentamiento global y las tierras sin nutrientes, la aparición de plagas como langostas, roedores, el ántrax, la roya amarilla, las moscas de la fruta, etc., es inminente, por lo que los agricultores se ven nuevamente obligados a utilizar más agroquímicos.

Si bien es cierto, que ni el gobierno ni las instituciones nacionales hacen poco o nada para tratar este problema, sería importante, y de hecho necesario, que las autoridades regionales, a cargo de la Dirección Regional de Salud, el INDECOPI, la Dirección Regional de Agricultura, Senasa e inclusive el Ministerio Público, tomen acciones inmediatas, ya que todos estamos consumiendo estos productos, y literalmente nos estamos matando.