El rol esencial pero invisible de los francotiradores en la guerra de Ucrania

En el conflicto armado de Ucrania, donde la artillería pesada y la tecnología avanzada suelen acaparar la atención, el papel de los francotiradores se ha vuelto crucial, aunque a menudo pase desapercibido. Estos tiradores especializados, invisibles pero letales, han adaptado sus tácticas para sobrevivir y ser efectivos en un campo de batalla moderno.

Según un informe del diario The New York Times, que pasó una semana con un equipo de francotiradores ucranianos, estos soldados llegan a sus posiciones bajo la cobertura de la oscuridad, a menudo en vehículos con las luces apagadas para evitar la detección. Una vez en posición, esperan pacientemente a que aparezcan objetivos prioritarios, como ametralladoras, oficiales o incluso francotiradores enemigos.

Aunque la guerra ha evolucionado con la incorporación de drones y otros dispositivos de alta tecnología, los francotiradores siguen siendo una parte esencial de la estrategia militar. Sin embargo, la tecnología moderna también ha hecho que su trabajo sea más peligroso. Los drones y las cámaras térmicas pueden detectar fácilmente la posición de un francotirador, lo que ha llevado a estos tiradores a adaptar sus tácticas.

El entrenamiento de francotiradores en Ucrania es a menudo ad hoc, con voluntarios y entrenadores privados que llenan el vacío dejado por la falta de escuelas oficiales de tiro. A pesar de las dificultades, estos soldados consideran su papel como esencial. «No es natural matar a otra persona, pero es nuestro trabajo», dijo un francotirador identificado como Raptor.

Los francotiradores también enfrentan el desafío de justificar su existencia en términos de eficacia en el campo de batalla. Para ello, algunos equipos utilizan cámaras para documentar sus «aciertos», siguiendo el adagio: «Sin vídeo, no hay muerte confirmada».

En resumen, en una guerra dominada por la artillería y la tecnología, el papel de los francotiradores sigue siendo tan vital como siempre. Aunque menos numerosos y más vulnerables que en el pasado, su capacidad para sembrar el terror y eliminar objetivos clave los convierte en un activo invaluable en el complejo tablero de ajedrez que es la guerra moderna.