EL PISHTACO

Por: Jacobo Ramírez Mays

¡Don Jacobo, anoche en Magapash han perseguido pishtaco! Me dice Edgar Palacios, amigo que cuida mi casa cuando este escriba se emborracha por estos lares.
¿Así?, le digo sorprendido y levantando mi pocillo con café cargado, doy un sorbo. Usted no lee periódico, creo, me dice medio extrañado. Y continúa:
En el periódico dice que en Huácar unos gringos grandes, de ojos azules, bien chéveres, así como usted, han matado a un niño, le sacaron su corazón, su riñón y su hígado y en su pantaloncito han encontrado ciento cincuenta soles, dice que los gringos para su velorio han dejado. Pero eso qué mierda va alcanzar ni para cajón ¿no, profe?
Lo miro y se da cuenta de que estoy interesado en su historia. Él continúa: También dice que en San Rafael a otro chiuchicito igual le han hecho, su cabeza, sus manos y piernitas dice en bolsa negra metidos han encontrado. Ahí ya con doscientos soles le han dejado.
Profe y ¿por qué aparecen pishtacos?, me pregunta. Profe, dice que a los varones, señoritas lindas, chéveres se le presenta; toma diciendo dice les invitan caramelo y cuando agarran, ¡huap! diciendo soplan polvo que entra por su nariz y ¡guaaaa!, sonso dice te pones. Entonces, en ahí, abriendo su caja, así como de chupete, sacan su cuchillo, te abren tu barriga y sacan tu corazón, tu riñón, y se llevan, dice. ¿Costará no, profe?, a otro país se llevan. ¿Venderán no, profe? ¿para qué lo usaran no, profe?
Dice avión antes andaba con aceite, profe; ahora para esos aviones grandes bastaaaaaante gente tendrán que matar, ¿no, profe?
Entonces le quiero decir que para mí todo eso es mentira, que eso es pendejada de los medios de comunicación y de algunos asesores políticos para distraer a la gente de las pendejadas que están haciendo algunas autoridades y que la mejor manera de ocultar todo ello es con esos sicosociales; pero me doy cuenta de que si le digo eso no me va entender. Entonces prefiero callarme y seguirlo escuchando.
Anoche, acá en Magapash, dice han aparecido, dice una pareja jen, jen, jen conversando estaban en el puente. En eso dice un gringo con una gringa de un carro han bajado. Dice chéveres los dos; el varón con terno dice, alto, bacán dice, con corbata así como si estaría yéndose a fiesta, dice; se ha acercado a la pareja y les ha preguntado cómo se llama el lugar. Mal hablaban, dice. Entonces dice la señorita se quedó mirándole al gringo; churro, dice, profe. Y el joven a la señorita, dice, profe; le ha mirado duro dice su pierna blanquita dice, profe, entonces dice gringo le ha invitado caramelo y cuando la chica iba agarra el joven se ha dado cuenta y se ha recordado y le ha empujado a la chica al río, dice; y entonces el pishtaco le agarrado al joven y set, set dice, profe rapidito le ha abierto toda su panza. Vas ver mañana cuando pases por ahí sangre amontonado está profe, yo he visto. Y la chica dice ¡auxilio!, ¡auxilio! ha gritado; por eso anoche usted ha visto cantidad de linternas prendidas que bajaba profe, ¿te acuerdas?, todo Magapash ha bajado a auxiliar. De un pelito, profe, se han salvado pishtacos, la gente para matarlo estaba con palos, piedras, machete, pistola, profe. Subiendo a su carro dice se han escapado. Ahora la chica ta internado en seguro de Ambo, pero por la hueva profe; y en la morgue está el joven, nadie le conoce profe.
Por eso profe ahora cuando viene a su casa, por Las Pampas entre profe; dice de cincuenta años para abajo están matado, tu moto votando le van dejar profe. Como tú eres profe tu cabeza, tus manos, tu pierna eso nomas van dejar y capaz mil soles, así pa tu velorio. Y eso qué mierda va alcanzar ni para la coca pa volear. Tienes que tener cuidado, profe.
Entonces yo le explico que mi corazón está enfermo, que mi hígado esta alcoholizado, que mis riñones no funcionan bien. Para qué me van a matar. Y él, con esa forma de ver y explicar las cosas, me dice: «Pero profe, por shicra también matan, dice».
Las Pampas, 8 de diciembre de 2016