El Efecto Abeja: Invasiones apícolas amenazan equilibrio ecológico, según estudio

El equilibrio de la naturaleza es tan frágil como una tela de araña, donde el menor toque puede resonar a través de todo el sistema con consecuencias potencialmente devastadoras. Esta es la conclusión de un estudio reciente publicado en Nature, que revela cómo incluso las alteraciones aparentemente insignificantes y beneficiosas pueden tener efectos secundarios profundos y perjudiciales en el conjunto de un ecosistema.

La investigación, liderada por Jordi Bascompte, premio Ramón Margalef de Ecología e investigador de la Universidad de Zúrich, pone de manifiesto que cada interacción en las redes naturales genera cadenas de efectos directos e indirectos que alteran la aptitud de las especies que coevolucionan. Un caso particular es el de la abeja melífera, cuya simple introducción en un entorno invasivo puede provocar un trastorno total del sistema.

La aptitud de las especies, definida como la capacidad de los organismos para sobrevivir y reproducirse, depende de las interacciones ecológicas. Bascompte explica: «A través de las interacciones se empieza a entender cómo funcionan las comunidades, cómo se articulan muchos de los servicios ecosistémicos y cómo se construye la arquitectura de la biodiversidad».

La mayoría de los estudios hasta ahora se han enfocado en las alteraciones aisladas en las redes ecológicas. Sin embargo, este enfoque deja de lado los efectos colaterales en el conjunto de la red natural. La investigación de Bascompte amplía la perspectiva y muestra que los efectos indirectos «alteran la aptitud de las especies que coevolucionan en estas redes». Incluso aquellas alteraciones que pasan inadvertidas, o que se realizan con buenas intenciones, pueden tener efectos catastróficos o generar cambios irreversibles.