El culto a los muertos

Como dic el habla popular, nada es eterno. Nacemos, crecemos, envejecemos y luego terminamos el ciclo con la muerte. El respeto a los muertos es desde siempre, sino veamos cómo los incas embalsamaban a sus seres queridos, a sus líderes y les hacían pomposos entierros y cultos religiosos, pero nada de fiestas, borracheras o cosas por el estilo; igual en Egipto, la Mesopotamia y todas las civilizaciones antiguas.
En Huánuco, el primero de noviembre, durante un caluroso día y por la noche, miles de personas visitaron los cementerios. El más concurrido fue el cementerio general ubicado en la primera cuadra de jr. Dos de Mayo. Según informaron personal de la beneficencia, este camposanto alberga más de 15 000 restos aproximadamente; sin embargo, no se sabe exactamente cuántos son. Ojo que miles fueron enterrados en el suelo que, con la construcción de más pabellones de nichos, los restos óseos fueron desechados y olvidados.
Cuando hablamos de olvidados, en este cementerio reposan los restos de personalidades huanuqueñas que con el paso del tiempo ya son ignorados. No hay quien limpie los nichos y mausoleos, que siempre permanecen desolados porque el tiempo se encargó de que los parientes se olviden.
Vivimos otra época y el hombre tiene otras preocupaciones y actividades, sumados a otras responsabilidades nos llevan a cambiar de actitud o de costumbre, como ser ingratos con los seres queridos. Aunque la gran mayoría se volcó para ponerles flores, una silenciosa oración, hasta unos bebidas para recordar los momentos felices vividos en tiempos lejanos en su compañía.
También debemos reconocer, que semana a semana, hay deudos que nunca se olvidan de sus abuelos, de sus padres, de sus hijos y otros seres queridos que ya partieron a la eternidad, como algún día nos tocará el turno, del cual nadie escapará.