EL AMOR EN LA PANDEMIA

Colaboradora diario Ahora

Escrito por: Denesy Palacios Jiménez

Estaba hastiada de ver cómo pese a todo lo sufrido mucha gente no cambia, y prefieren seguir con sus prejuicios, con sus mezquindades, o igual de repulsivos con cuanto ser humano se cruza en su camino. Pues Gabo se inspiró y logró escribir su entretenida novela del Amor en los tiempos del Cólera. Esta novela trata sobre el verdadero amor, aquel que perdura y supera las adversidades toda una vida. En otras palabras, diríamos que es un homenaje al amor, a la misma existencia humana con sus aventuras, al tiempo, la vejez y la muerte.

Así como este estudio sobre el paso del tiempo que destruye y reconstruye almas y ciudades, sobre la memoria y sus infinitos laberintos, pienso que va a llegar el momento en que nos vamos a detener para darnos cuenta de lo mal que estamos actuando, desde un congreso obstruccionista, plagado de intereses económicos y buscando la forma de seguir enriqueciéndose, a la sombra de cuánta muerte, hambre, miseria, desocupación y llanto de un pueblo que se desangra de dolor por lo que diariamente pierde, y pese a los esfuerzos de políticas sociales asistencialistas, para tratar de menguar estas necesidades; solo vemos con estupor como crece la inseguridad, la delincuencia, los grandes arreglos de quienes ostentan el poder, las normas que nos privan a los trabajadores de derechos arrancados con muchas luchas y esfuerzo. Si bien es cierto en esta novela se alterna mucho el amor y la muerte, no esperemos que más hermanos, amigos, compañeros de trabajo o amores se vayan a otro mundo, para que nos hagan reaccionar, y podamos sacar de nuestro interior cada uno de nosotros lo más preciado que tenemos: la calidad humana.

Cuánta mezquindad para pensar en el otro, cuánto individualismo para poder conformar equipos, cuánta ambición para enriquecerse ilícitamente, y nos cegamos y podemos ver que este tiempo de existencia se nos acorta a todos, y no hemos hecho nada por nuestros semejantes.

Mire alrededor y pude observar que la frontera norte es una coladera, por donde se filtran venezolanos, colombianos y hasta haitianos, que han convertido a Sullana en una de las ciudades más peligrosas del norte del país, no hay cuando se pueda controlar esta oleada migratoria, y por supuesto no es casual, que hoy esta provincia esté entre las más elevadas de contagio de la pandemia que nos azota en los dos últimos años y no hay cuando acabar con esto. Estos migrantes llegan con sus hijos pequeños exponiéndose y exponiéndolos al contagio más crudo, y por supuesto, si no encontramos solución para los nuestros. Pues tenemos cantidad de pobladores peruanos que han pasado a la mendicidad, porque se han quedado sin trabajo, y si tienen alguno, tienen que pagar a la gerente Gral. del gobierno regional para que los siga manteniendo, es decir, estamos frente a una nueva esclavitud, donde a los jefes o funcionarios públicos tienes que pagarle por debajo de la manga para que te sigan manteniendo en un trabajo con sueldo o salario de hambre; y ni que hablar de nuestro campesino que con tanto esfuerzo siembra en su chacra, ayudado por su mujer y sus pequeños hijos, y muchas veces tienen que vendar sus productos a precios regalados que no compensa siquiera el gasto y esfuerzo realizado, pero la necesidad de la sobrevivencia es más grande.

Como quisiéramos que cesara todo esto que hace más daño que la pandemia misma, que los políticos dejaran de ser angurrientos y desalmados, que los ciudadanos hombres y mujeres en general nos diéramos cuenta que ese tipo de comportamiento es debastador para cualquier nación, qué asqueroso escuchar a alguien con semejante rabo de paja decir que van a pedir la vacancia de ese cholo ignorante, que no se sabe de dónde ha salido, eso dice que somos un pueblo muy desunido y no sentimos afecto por nuestros semejantes, es decir, preferimos a la muerte con tanto desamor.