Editorial. Segunda vuelta electoral

Para elegir al gobernador de Huánuco se tendrá que ir a una segunda vuelta, y aunque sabemos que los resultados tienen poca probabilidad de cambio, hasta el momento no hay resultados oficiales. Han pasado nueve días desde que se realizó el acto electoral y hasta ahora no se tienen los resultados al 100 %, gracias a la lentitud, parsimonia y hasta pareciera irresponsabilidad en los entes electorales.
Definitivamente no hay grandes ganadores. Con los resultados al 99 % se puede apreciar que la diferencia de votos no es tan grande. Esto se debe, en primer lugar al fenómeno de cantidad de aspirantes, y segundo, a la poca confianza y expectativa del público para con los candidatos.
Hace poco los candidatos a gobernador regional han recibido un jalón de orejas de varias autoridades debido al nada productivo discurso que utilizan donde los insultos y las calumnias parecen ser más importantes que las propuestas de solución a las docenas de problemas que tiene el departamento.
Ambos candidatos, que irían a segunda vuelta, han manejado anteriormente la administración del Gobierno Regional de Huánuco. Juan Alvarado, fue designado como presidente del CTAR Huánuco, en la década de los noventa y su gestión fue intrascendente. Cabe precisar que en esa época las instituciones manejaban pocos recursos y estaban a expensas de la buena voluntad del Gobierno central. Por otro lado, el médico Luis Picón fue elegido en 2010 y fue la época donde más dinero recibieron los gobiernos regionales. Su gestión estuvo seriamente marcada por irregularidades, dejó obras inconclusas, se aceptó cartas fianzas bambas (cartas Copex), siendo médico su labor por el bien de la salud de la región fue pobre, se malversó mucho dinero, entre otras cosas. En resumen, perdió la oportunidad de pasar a la historia de este departamento positivamente.
Los tiempos han cambiado, hoy ambos son profesionales y empresarios exitosos. Ambos en el rubro de construcción. Pero eso, no es de interés público. Lo que sí nos interesa es que la persona que sea elegida como futuro gobernador, haga realmente una buena gestión para el beneficio común y que no robe, que trabaje honradamente. ¿Será mucho pedir?