Diez regiones serían las más golpeadas con una tercera ola de la COVID-19

En un escenario desolador de tercera ola, diez serían las regiones más golpeadas por el Covid-19, con altas cifras de contagios y decesos, según señala el plan de respuesta a esta amenaza elaborado por el Ministerio de Salud (Minsa).

La tercera ola de la pandemia podría causar 2.408.400 contagios y 52.536 fallecidos en el peor escenario, mientras que en un escenario conservador se proyectan 1.605.600 casos y 35.024 decesos a nivel nacional.

Ahora bien, las regiones con más fallecidos por coronavirus en una situación crítica serían Lima metropolitana con 8.720; le seguiría Piura con 6.445; Puno, 4.438; Lambayeque, 2.413; La Libertad, 4.088; Ica, 3.062; Cusco, 2.900; Callao, 2.532; Cajamarca, 3.268, y Arequipa, 2.474.

Las hospitalizaciones a nivel nacional llegarían a 93.177 y los pacientes que requieran UCI serían alrededor de 5.789, señala el citado plan.

Al respecto, el jefe de la Diresa de Puno, Walter Oporto, señaló que esa región ya cuenta con un plan de respuesta aplicado en el 2020 y que será ampliado este año.

Tarea del próximo gobierno

En esa línea, el infectólogo César Ugarte, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, señala que el próximo gobierno deberá cerrar la brecha de la vacunación en aquellas zonas donde hacen falta camas UCI, recursos humanos, oxígeno y existe una mayor susceptibilidad.

“Lo que tiene que hacer el gobierno entrante es tratar de identificar dónde tengo menos cama UCI, dónde tengo menos tasa de vacunación y mayor susceptibilidad. Por ejemplo, Tacna tiene una capacidad alta de vacunación, pero Tumbes no. Entonces tengo que preguntarme qué debo hacer para cerrar la brecha de vacunación, comenzar a derivar camas UCI, oxígeno para ese lado. Esa es la estrategia a seguir”.

También recomendó hacer más pruebas, rastreo de contactos y aislamiento, más aún cuando la curva de la segunda ola está en descenso porque –según dijo– es más sencillo el aislamiento de personas contagiadas con el Covid-19 cuando hay pocos casos.

En diálogo con La República, el viceministro de Prestaciones del Minsa, Bernardo Ostos, precisó que en cuanto al oxígeno medicinal se ha cerrado la brecha y hay un superávit.

“El superávit va a estar muy pronto en el orden de 185 toneladas por día. El problema ya no es la falta sino ahora es cómo almacenamos este recurso, ese es un aspecto que debemos seguir trabajando para que nuestro stock esté garantizado para que, ante una necesidad, lo podamos distribuir”.

También dijo que a través del plan se contempla un monitoreo diario del oxígeno a nivel hospitalario. “En caso de riesgo de desabastecimiento se tomará la decisión de mover la reserva de oxígeno para poder cubrir las necesidades”.

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