DÍA del Abogado: confesión sincera

Escritor e historiador

Por : Eliseo Talancha Crespo

El 2 de abril de cada año se conmemora en el Perú el Día del Abogado. Llevo 30 años en el ejercicio del derecho y muchas veces mis alumnos me han preguntado: ¿En qué momento descubrí mi vocación por la abogacía? Creo que desde niño tenía muy claro que quería ser hombre de leyes. Recuerdo que cuando me preguntaban, ¿qué quieres ser de grande? Yo me apresuraba en contestarles: abogado.

En el tercero de secundaria confirmé mi vocación por las leyes. El profesor Julio Trujillo Pazos me enseñaba Educación Cívica y yo le recitaba de memoria los artículos de la Constitución del 79. Mis maestros Felipe Trujillo y Alida Malqui eran testigos que me encantaba la historia y la literatura. Yo detestaba la matemática y la física, pero como era el brigadier del colegio tenía que esforzarme por aprobarlos aunque sea con un once.

Hoy puedo asegurar que el interés por las ciencias sociales es un claro indicio de la vocación por el derecho. Cuando había que elegir padrinos para la fiesta de promoción, yo le pedí a mis padres que me busquen como padrino al abogado más destacado para hurgar su biblioteca. Y así fue. Mientras mis compañeros seguramente consultaban a su almohada que carrera estudiar,  yo ya tenía claro mi ingreso al mundo jurídico.

La abogacía cumple una función social al servicio de la justicia. Hay que vivir el derecho más allá de la norma. No basta interpretar y aplicar la norma tal cual, sino que es necesario tener un gran sentido de justicia y equidad. Por eso mismo en la facultad nos enseñan que cuando entra en conflicto el derecho y la justicia, hay que preferir la justicia en busca de una mejor convivencia social.

Y muchas veces mis alumnos también me han preguntado: ¿por qué estudiar derecho? Creo que una razón fundamental es porque todo gira en torno al derecho. El derecho está presente en toda la actividad humana y eso apertura grandes posibilidades de inserción laboral. La sociedad constantemente cambia y por eso el derecho siempre será necesario. Recuerdo que mi hermano Nilton Javier quería ser médico, pero lo convencí para que se haga abogado.

La abogacía abre muchas puertas del mundo laboral. El desempeño del abogado puede ser en el sector público o privado. Siempre he pensado que el Estado es un mal empleador y por eso mismo a mis alumnos les pido que opten por el trabajo independiente con visión empresarial. El mejor escenario para la actuación de los abogados litigantes son los tribunales. No se trata de ver al derecho como una industria o como un medio para salir de la pobreza, pero si para vivir dignamente.

El desempeño del abogado independiente es privado, pero tiene una elevada función pública al servicio de la sociedad. Y como poder negar la función social de la abogacía, si estamos al servicio de la justicia y el orden jurídico, si somos los operadores y auxiliares del sistema de administración de justicia. Acompañado de la doctrina y la jurisprudencia, nos corresponde ejercitar la defensa de los derechos y libertades del hombre. Abogacía, pregunto: ¿qué se siente tener en tus manos el destino de otro ser humano? Es recurrente escuchar al cliente “ayúdeme doctor”, ”que puedo hacer” o un “necesito hablar urgentemente con Ud.”. Es allí cuando el pensamiento de la madre Teresa de Calcuta cobra vigencia: ”El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

En una sociedad competitiva como la nuestra, la especialización jurídica es fundamental. Sin dejar de tener una visión holística, yo elegí el derecho ambiental, urbanístico, turístico y el patrimonio cultural. Y es que la otra diferencia  es  transitar por disciplinas jurídicas nuevas sin pisar huella ajena. En el doctorado de San Marcos me enseñaron que los abogados debemos impulsar el conocimiento fundante. Por eso mismo, con modestia, puedo preciarme de ser uno de los profesores fundadores de la enseñanza del Derecho Ambiental en el Perú.

En este nuevo aniversario de la abogacía peruana, quiero agradecer los cordiales saludos y muestras de cariño de los colegas, clientes, alumnos y amigos en general. Debo confesar mi orgullo y pasión por abrazar esta noble carrera del derecho. Abril no solamente es especial por ser el mes de las letras o el mes de mi cumpleaños, sino también por ser el mes de la abogacía peruana. Y si hoy me vuelven a preguntar que profesión elegiría, la respuesta sería más que fácil: abogado. Siento que la abogacía es la profesión más completa. Sin el derecho y sin los abogados la vida en sociedad simplemente sería impensable.