Desafíos de la contabilidad frente a la inteligencia artificial

César Augusto Kanashiro Castañeda

El avance de la tecnología de forma rápida post pandemia, generando cambios en ámbitos como lo social, cultural y económico, que han llevado al contador público a modificar la forma desenvolverse en la profesión y prácticas laborales que le permitan adaptarse a las nuevas exigencias de información oportuna y de calidad. Sin embargo, está perdiendo lo más elemental que es el avance científico y nuevamente relegándose al aspecto técnico o tecnológico.

Poco a poco se puede vislumbrar cómo será la empresa del futuro a medio plazo y cómo afectarán las nuevas tecnologías inteligentes al desempeño de sus trabajadores. Diseñar mejores estrategias sobre la competencia o conocer mejor a los clientes y a los propios productos son algunos de los beneficios. Nada desdeñable será el impacto en la vida de los empleados y en la reconfiguración del mercado laboral.

Las tres grandes áreas de la inteligencia artificial para empresas son el razonamiento, el entendimiento y la interacción. El razonamiento se utiliza en aplicaciones para extraer información relevante de los datos. El entendimiento se aplica a la interpretación de los datos que sirve y, la interacción se logra cambiar la forma en la que un usuario se relaciona con un dispositivo.

La evolución ha traído grandes avances tecnológicos como la introducción del uso de la nube, blockchain, automatización de procesos, inteligencia artificial, entre otros, lo cual ha generado un impacto de innovación y digitalización en las prácticas contables, siendo esto un beneficio para optimizar los procesos, pero a su vez una amenaza por la disminución de la participación del contador público en algunas prácticas. Para ello se debe conceptualizar lo que es la inteligencia artificial y cómo aborda este tema en la profesión contable.

Los sistemas de factura electrónica y planilla de remuneraciones electrónica, libros electrónicos, entre otros, por parte de la administración tributaria, la implementación de sistemas administrativos contables (ERP) por parte de las empresas, el uso del internet para gestionar fuentes de financiamiento y transacciones negocios, son ejemplos claros que el rol del contador público ha cambiado. 

Una alerta a los desafíos de la profesión fue la revolución industrial 4.0. y que el Instituto mexicano de contadores públicos advertía que una de las carreras que serán eliminadas por la robotización es la contaduría pública. Sin embargo, muchos estudios de la contabilidad han negado la amenazada aduciendo que es una profesión que se ejerce en diversas especialidades, tales como la auditoría de los estados financieros de una empresa, la asesoría financiera a las empresas, la asesoría fiscal a las empresas, la asesoría patrimonial a las personas físicas. Los contadores públicos, en lo individual, participan como funcionarios de los gobiernos federal y estatal como ejecutivos de las empresas privadas. Con el avance de la tecnología podemos afirmar que todo lo indicado relacionado con la contabilidad es a base de inteligencia artificial.

La economía ahora tiene un alto componente de digitalización. De tal modo, se considera que algunos de los impactos que ya se pueden percibir están relacionados con la volatilidad geopolítica, la expansión de internet y del cloudcomputing, los avances en la computación y los Big data, la popularización de la economía colaborativa, la flexibilidad del mercado laboral o la transición a unas economías más verdes, conscientes de las limitaciones de los recursos naturales. Se espera, junto a estas repercusiones, que aparezcan otras, como el desarrollo de nuevas formas de energía más limpias, la proliferación de robótica y automovilismo autónomo o, incluso, aspectos relacionados con la ciberseguridad y los ciberataques. Evidentemente, todas estas particularidades que se desarrollarán en los próximos años, o al menos así se esperan, implicarán cambios, retos, posibilidades y peligros. Lograr minimizar los aspectos más negativos, al tiempo que se maximizan los elementos positivos, será una de las principales prioridades que tendrán que gestionarse. En ello cobrará gran importancia, sin duda, la capacidad de regular de un modo adecuado todo este proceso y sus repercusiones.

El reto que trae la inteligencia artificial para la contabilidad es adaptarse a la tecnología y buscar el desarrollo de habilidades blandas, es explotar las aptitudes que van más allá, de ejercer la profesión en base del registro de las transacciones económicas y comerciales, es permitirse avanzar a medida que lo hace la tecnología. Para ello es necesario generar cambios drásticos que requieren capacitación, estudio y tiempo.