Cuidemos el agua

“Morir de sed teniendo tanta agua”, dicen las letras de una conocida canción que bien podría utilizarse para graficar lo que pasa en nuestra ciudad, ya que tenemos dos ríos que cruzan nuestro valle, pero por una serie de factores, como descuido, indiferencia, desidia e ignorancia, los contaminamos al extremo que sus aguas ya no sirven para el consumo ni el riego, debido a su extrema contaminación, y, para agravar más la crisis, la sequía nos ataca con inclemencia.
Una muestra de ello fue la lluvia torrencial, del martes 29, cuando el famélico río Higueras trajo consigo una cantidad inusual de barro, poniendo en peligro el servicio en la planta de tratamiento de Cabrito Pampa. La acumulación de lodo era tal que se doblegaron esfuerzos para solucionar la difícil situación en beneficio de la población, que cada día crece.
En la costa norte y la sierra sur se ha declarado emergencia hídrica por 60 días porque la sequía ha afectado considerablemente a los agricultores de la zona, lo cual es una clarinada de alerta de lo que podría pasarnos en un futuro muy cercano. Las autoridades deberían proyectarse en buscar posibles soluciones que ayuden a paliar la carencia de agua en el futuro.
Sin ir muy lejos, en las zonas alto andinas de nuestro Huánuco, la sequía y las heladas destruyeron 200 000 hectáreas de plantaciones, pero ni así, tomamos conciencia del valioso recurso hídrico que tenemos, como muestra de esto, lamentablemente, la gente lo sigue desperdiciando sin tener en cuenta que miles de familias carecen del servicio.
Toda esta situación nos invita a reflexionar sobre la conservación y la recuperación del río Huallaga. Es un reto difícil, pero no imposible.