Crisis del agua en Huánuco

El problema de las anticuadas redes de agua y desagüe en Huánuco, algunas de las cuales datan de hace más de 50 años, ya no puede esperar más. A medida que nuestras autoridades locales y nacionales se enfrascan en una miríada de otros proyectos y preocupaciones, el estado crítico de nuestra infraestructura hídrica sigue siendo un riesgo latente para la salud pública. 

Los síntomas son visibles: olores fétidos emergen de las tuberías, una señal alarmante de que los desagües están saturados de residuos y basura, en gran medida debido al comportamiento irresponsable de comerciantes locales. Las consecuencias son potencialmente devastadoras para la salud de los residentes y, a más largo plazo, para el bienestar de la comunidad.

Aunque el alcalde tiene prevista una reunión con la Ministra de Vivienda para discutir posibles soluciones, la necesidad de acción inmediata es imperante. Por otro lado, la regidora Shirley Morales anuncia que a finales de este mes se firmará un convenio con el programa «Grandes Ciudades», que involucra una renovación integral de las redes de agua y desagüe a nivel nacional. Lo contradictorio del tema es que especialistas del mismo Ministerio de vivienda han afirmado que para que Huánuco ingrese al proyecto de Grandes Ciudades es necesario, por normativa, que ya cuente con una Planta de Tratamiento de Agua Residuales, que no la tiene. Este punto debe de ser aclarado cuanto antes por las mismas autoridades del Ministerio de Vivienda. 

Por otro lado, según señalo la regidora, el 90% de las tuberías de la ciudad están colapsadas y deterioradas. Fueron construidas en una época en que se usaban materiales como asbesto y cemento, que hoy sabemos son altamente contaminantes para la salud. Este es un asunto que requiere atención urgente. 

Otro obstáculo significativo es la falta de terrenos disponibles para proyectos de renovación. Las invasiones ilegales de terrenos previstos para proyectos en Santa María del Valle y cerca del aeropuerto son obstáculos adicionales que requieren resolución. Sin terrenos disponibles, incluso los más ambiciosos planes de renovación quedan en punto muerto. 

Para abordar esta crisis, las autoridades locales, en colaboración con el Ministerio de Vivienda, deben hacer de la renovación de las redes de agua y desagüe una prioridad absoluta. Deben asegurarse de que los recursos y planes estén en su lugar para resolver este problema lo antes posible en el año 2023.