Acribillan a agricultor en la puerta de su vivienda

De once balazos fue asesinado el agricultor Elmer Díaz Ortega (35) en la puerta de su vivienda ubicada en la salida del distrito de Singa, en la provincia de Huamalíes, el sábado a las 11:00 p. m., cuando se dirigía a los servicios higiénicos.
En total, Elmer resultó con 21 agujeros en diversas partes del cuerpo, producto de la entrada y salida de las balas en la mano izquierda, antebrazo derecho, tetilla derecha, cara, espalda y muslo derecho; sin embargo, los dos disparos, que le causaron la muerte, le impactaron en la cabeza. Uno de ellos le perforó la masa encefálica.
La conviviente de la víctima, Lucinda Jaimes Ortiz (30), narró que aquella noche cuando se encontraba en los servicios higiénicos, escuchó el grito de su esposo y un disparo de arma de fuego. Al salir lo encontró ensangrentado y ya sin vida en la puerta de su casa.
“Mi esposo quizá también salió al servicio higiénico de tras de mí. Solo escuché un sonido. Yo no sabía que era bala. Después, encontré a mi esposo tirado, ya sin vida. No logré ver a nadie, pero mis vecinos dicen que escucharon el sonido de una motocicleta”, declaró Lucinda.
Venganza
Los familiares sindicaron como los responsables del sangriento hecho a un tal Junior y su cómplice, sujetos que hace 15 días fueron descubiertos intentando robar la motocicleta del hermano de Lucinda, cuando se encontraba estacionada en la puerta de su vivienda.
“Al promediar 2:00 a. m., mi esposo escuchó la alarma de la motocicleta de mi hermano. Al salir vio a dos sujetos intentando robarlo, pero luego escaparon dejando su motocicleta. 20 minutos después, retornaron fingiendo estar borrachos. Al revisarles, encontramos en el bolsillo de uno de ellos la llave de la motocicleta que habían dejado. Entonces, mi esposo sacó su arma, amenazó con matarlos y quemó su motocicleta”, explicó Lucida.
El hecho se habría solucionado ante el juez de Paz de Singa. Sin pensar que los sujetos naturales de los caseríos de Bella Flor y Pampam cobrarían venganza acribillando a quemarropa y sangre fría al agricultor, quien dejó en orfandad a un menor de once años.